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Chouen, Marruecos |
Alicia
levantó trabajosamente la palma de su mano. Desde niña miraba continuamente los
dibujos con surcos entrecortados que
formaba la piel. Le preocupaba la línea larga de la vida que se terminaba
abruptamente cerca del dedo corazón. Otras tres ramificaciones salían de esa
línea sinuosa. – Esto refleja mi
futuro.- pensaba continuamente, intentando averiguar como sería.- Divagaba con
posibles hijos, un marido, una casa con un jardín al lado de una gran
ciudad. Quizás por esa insistencia,
cuando despertó del coma que la había mantenido inactiva 10 años, usó el último
suspiro para recorrer de nuevo sus líneas. En una milésima de segundo comprobó
que los muertos tienen la palma de la mano completamente lisa.
Enviado a "esta noche te cuento" el 4 de enero de 2012
Todos sentimos curiosidad por saber cómo será nuestro futuro, cuando el futuro, ya está escrito. Y es el mismo para todos. Lo reflejas muy bien en tu historia. Me gusta cómo lo cuentas. Besos
ResponderEliminarGracias, Luisa un abrazo
ResponderEliminarCuando era niña sentía terror al mirar la palma de mis manos. Me habían dicho que la M que formaban aquellos todavía tiernos trazos, significaban Muerte Segura. Un destino tan cierto como terrible... Me llevo tiempo asumir que somos el tiempo que nos queda, pero tomar conciencia de ello me ayudó a vivir mejor. Mi tiempo preferido es el gerundio, tiempo largo y en movimiento: viviendo...
ResponderEliminarMe gusto mucho este micro tuyo...
Gracias Shandy, es maravillosa la mente de los niños y poder recuperar, de mayores, aquello que pensábamos. Yo siempre estoy escarbando ahí, y hay cosas que vuelven a surgir con el tiempo. un abrazo
EliminarLos muertos ya no tienen ni siquiera esas líneas que dicen "Muerte". Los muertos tienen que estar vivos construyendo su futuro y las líneas que darán concierto a su vida. Y lo harán sobre la palma de la mano y en el corazón de alguien. Es una manera de demostrar a los otros que estamos vivos. Que somos el tiempo que les va quedando a los demás y nosotros un devenir de emociones compartidas.
ResponderEliminarBreve tu historia, Lourdes, y dos veces buena.
Gracias Tomás, es bonito eso de estar vivo en el corazón de los otros. Con eso nos tenemos que quedar. Yo tengo unos cuantos corazones vivos dentro del mio. un abrazo
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