jueves, 17 de marzo de 2016

Alicia y las palabras

Las palabras que ha aprendido por la noche no le servían de nada. -¿ de que hablabas en el recreo con tus amigas mamá? Le  preguntó un día . Alicia tenía una mente privilegiada pero una incapacidad absoluta de comunicarse. Sus pensamientos nunca  se paraban en trivialidades. La madre le  había propuesto un juego; buscar palabras que usaban sus amigas y utilizarlos ella otros días. Serían nombres  comunes, concretos para su uso en sociedad, que aprendería por la noche. Dos semanas después tiró el centenar de  palabras a la basura. Fue un impulso extremo después de buscar en el diccionario la última de todas ellas : Asperger.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Rotacismo

Serán sólo cien palabras.  Si después de decirlas no consigo que me de su número de teléfono me retiraré. Ramón adoraba inventarse un juego para todo. Incluso para el arte de la seducción. Las primeras diez salían de un pequeño Larousse  con la imagen de Cela en portada   que le había dejado en herencia el abuelo. No podían ser palabras con erre por su problema de rotacismo y eso lo dificultaba todo. Además pensaba que Marina era una chica para más de cien palabras. Cuando llegó a su lado desde el otro lado de la barra sólo acertó a decirle: Hola me llamo Moncho.

lunes, 15 de febrero de 2016

¿ Se marcha el tiempo tras la muerte?

El universo puede estar  en un metro cuadrado y el tiempo en dos segundos. La locutora decía con una seguridad aplastante: noticias mediodía en onda cero, en la cocina se estaban quemando dos huevos cocidos a los que ya se les había evaporado todo el agua. La cortina de voz de la locutora se mezclaba con el reguero de humo negro con olor a quemado. Fuera, el viento soplaba con tal intensidad que acababa de tirar el geranio de la ventana. Seguirá la tormenta y rachas de viento de 180 kilómetros por hora decía la mujer. El frigorífico se quejaba renqueante de que  ya tenía demasiados años para estar funcionado y se hacía oír tras el geranio roto. Una puerta se cerró repentinamente y los cristales cayeron al suelo. Los huevos se revolvían ya negros contra  las paredes de la olla. Voces, olores y frío sentía Lucía. Demasiado frío en aquel suelo de mármol para estar todavía viva. 

miércoles, 28 de octubre de 2015

Violeta



Vuelven a ser invisibles las marcas en su cara. Hasta que pase otro mes. Hasta que el miedo vuelva a transformarse en piel abrasadora sobre su rostro. Violeta no entiende como alguien que dice quererla a morir le aplasta la cara contra las plaquetas del suelo.  Ya no oye de un oído. Total ¿ para qué? Para lo que hay que oír. Desde que  aprendió a vivir sólo la vida imaginada de su cabeza, es feliz. Los golpes sólo resuenan y ennegrecen  su piel.  Si él supiera que ya nada puede dolerle dejaría de pegarle. Lástima que Violeta ya no tenga  palabras para contárselo.   

miércoles, 21 de octubre de 2015

La levita

Un señor con levita que se parece a Pushkin no puede ser percebeiro. Tampoco Falete podría dedicarse a la natación sincronizada.-Dijo Anselmo antes de dejarme plantado en el acantilado. Nunca iba al grano, ejemplificaba sus teorías como si yo fuese demasiado tonto como para entenderle. ¡Qué tendría que ver llevar levita con recoger percebes entre las rocas! Está claro, eso si, que no me enseñaría el oficio así  que observé como bajaba hacia la playa. Lo hacía como si tuviera púas en manos y pies para engancharse a la piedra. Sólo una ola gigante y repentina logró soltarlo. Me pareció ver una levita descendiendo al fondo del mar. 

El retorno

A veces es necesario parar en seco y mirar lo que hay alrededor. Elegir caminos, situarse con los pies bien fuertes en el suelo y contemplar. Simplemente mirar hacia delante y hacia los lados. Sentir como el viento a veces molesta, a veces acaricia y otras abofetea. La vida no es un río tranquilo. En estos tiempos he tenido demasiada gente querida pasándolo mal. Hubo dolor y dudas alrededor , he estado en una nube gris, parada, esperando, sin tener palabras. Parece, sin embargo, que mi cabeza ha decidido poner esa fábrica de sensaciones, que estaba dormida, de nuevo a funcionar. Ha sido sin más, como un golpe de aire. Espero que dure porque escribir aquí me hace feliz y comunicarme con “mi cielo” me reconcilia. 

miércoles, 15 de julio de 2015

Marilúa y el miedo

El olor a naftalina del armario tenía un poder narcotizante que moldeaba el ritmo de los pensamientos. Marilúa lo había experimentado  la primera noche que durmió dentro. Ese día   habían asesinado a Olof Palme en plena calle.  En algún lugar del mundo buscaban al autor del tiroteo  que había huido del lugar del crimen. Marilúa lo vio en televisión al anochecer. 
Interrumpieron los dibujos para dar la noticia. Enseguida supo   que ese monstruo asesino se había escondido  debajo de su cama.  Fue esa misma noche cuando se trasladó a dormir al armario y desde allí lo oía respirar como si fuera una flauta desvencijada.   Marilúa nunca se atrevió a confesar  al servicio secreto que el asesino que buscaban tan insistentemente estaba debajo de su cama porque  el armario, finalmente, se había convertido en algo deseable, en un proyector de sueños. Nunca apareció el asesino de Olof Palme. Fue uno de los grandes  crímenes sin resolver. Sólo Marilúa sabía que aquel monstruo asesino  seguía agazapado pegado al somier de aquella cama que hacía unos años habían trasladado a la casa de campo.